13 septiembre 2012

trecedelnuevedeldosmildoce

Poco más de dos horitas más y me voy. A casa, a pensar, a descansar y a dormir (uff, creo que no se puede todo en tan poco tiempo...)
Esto que vivimos ahora es una prueba a mi tolerancia a la frustración (otra más?) Él allá, yo acá y la comunicación realmente entorpecida, fracturada, incompleta, torpe... Con todo eso debo seguir (bueno: debemos, creo, aunque a ratos parece que le cuesta menos trabajo que a mi) Ayer leía de la gente con dificultades para expresar sus sentimientos, y sentí que acá no estamos tan lejos, agradecí a la vida y a todos los santos, incluyendo a Dios (ja, San Dios) que en mi caso sí aprendí a expresarme, a demostrar mis sentimientos, mi afecto. Hay otros que no lo aprendieron bien, no tanto o simplemente no (y ya). Sentí feo y cierta envidia a la vez, me pregunté por qué a mi no me pasaba lo mismo. Pero es que tal vez estoy equivocada en mi percepción de las cosas, porque creo que como no aprendieron, pues nada más no sienten y ya, o no sienten tanto, o no sienten feo nunca. Tal vez no me doy cuenta y en realidad sí sufren.
En fin, ya mejor ordeno mis ideas.
No, mejor me pongo a trabajar y acabo esto aquí.

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